
Jóvenes de comunidades de San Martín, en El Salvador, vuelven a utilizar los números 13 y 18 en sus camisetas de fútbol, dorsales que durante años fueron evitados por su vinculación con las pandillas MS-13 y Barrio 18.
Aunque actualmente pueden jugar sin aquellas restricciones, algunos jóvenes todavía evitan estos números por el temor que dejó la violencia.
Profesores de educación física señalan que el entorno cambió y que personas de distintos sectores ahora comparten los espacios deportivos con mayor tranquilidad.