
Una trabajadora habría desviado más de 100 millones de guaraníes a una empresa de venta de muebles. La víctima es un comerciante de nacionalidad brasileña, quien señaló que la mujer hasta confesó a la Policía que robó el dinero.
«Es un perjuicio muy grande para nosotros porque somos una pequeña empresa familiar», lamentó el afectado.